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La industria española y europea de lámparas puso en el mercado hace más de 20 años la primera lámpara ahorradora de energía, como posible alternativa a las tradicionales lámparas incandescentes o de filamento.
Durante todos estos años, las empresas europeas han realizado grandes esfuerzos e inversiones en la mejora de este tipo de lámpara, hasta alcanzar ahorros de energía del 80%, más de 6.000 horas de uso y diseños atractivos para los consumidores.
Así mismo, los fabricantes han planteado a los gobiernos europeos la necesidad de realizar los cambios de lámparas de forma paulatina, sin forzar la voluntad del consumidor.
El 9 de marzo del 2007 los Estados miembro solicitaron a la Comisión Europea propuestas que incrementaran los requerimientos de eficiencia energética para lámparas incandescentes y para el resto del sector de alumbrado con el propósito de incorporarlas a la Directiva Europea de Ecodiseño.
En España, el Consejo de Ministros del 20 de Julio de 2007 aprobó la estrategia de Eficiencia Energética, que incluía 59 medidas y actuaciones, entre las que figura la sustitución de las lámparas incandescentes por las ahorradoras de energía.
Anfalum, Asociación Española de Fabricantes de Iluminación, defiende que “este importante paso no puede improvisarse ni acelerarse en exceso, como de modo equívoco se trasluce de la reciente moción aprobada por la Comisión de Medio Ambiente del Congreso a instancias de CiU. Al contrario, el proceso de sustitución requiere de una planificación sólida y de una ejecución en diferentes fases, de acuerdo a la normativa europea”.
Anfalum, con una facturación de 1.800 millones de euros, y una representatividad del 90% del sector del alumbrado, se ha posicionado de forma favorable respecto al “Plan de sustitución de las bombillas poco eficientes por las de bajo consumo” y ha propuesto al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio “que se efectúe de forma paulatina para que se garantice la capacidad de suministro suficiente, de modo que el recambio se produzca con productos de contrastada calidad que logren una eficiencia energética real. Si se produjera una invasión de productos que no se ajustan a los mínimos de calidad exigible, podría producirse una reacción de rechazo en el usuario, lo cual dañaría el proceso de renovación. En este sentido, la propuesta de realizar la sustitución en tres años no es realista y crearía confusión en el consumidor final y en el mercado en general, poco habituado todavía a este tipo de lámparas”.
El sector de iluminación, representado por Anfalum y en sintonía con la normativa europea, considera un escenario de cambio en cinco etapas a lo largo de 9 años, en función de las potencias de las lámparas (watios), hasta su completa implementación.
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