
La albañilería es el
arte de construir edificios u obras en que se empleen, según los casos, ladrillos, piedra, cal, arena, yeso, cemento u otros materiales semejantes.
Para las obras de albañilería (también conocidas simplemente como albañilerías) se utilizan principalmente materiales pétreos, tales como:
Ladrillos de
arcilla, bloques de
mortero de
cemento, piedras y otros similares de igual o parecido origen a los ya mencionados.
La persona que ejecuta directamente obras de albañilería se conoce con el nombre de
albañil. El albañil, para realizar su labor, utiliza como herramientas un recipiente en el cual prepara la mezcla de mortero, otro en el cual cura los ladrillos con el fin de utilizarlos saturados de agua, una plana de madera, un juego de maestras, lienza, y clavos.
Podemos encontrar tres tipos de albañilería, cuya utilización está determinada por el destino de la edificación y los proyectos de cálculo y arquitectura respectivos. Estos tipos son:
Albañilería simple, Albañilería armada y
albañilería reforzada.
Albañilería simple Usada de manera tradicional y desarrollada mediante la experimentación. Es en la cual la albañileria no posee más elementos que el ladrillo y el mortero o argamaza, por lo cual son éstos los elementos estructurales encargados de resistir todas las potenciales cargas que afecten la construcción. Esto se logra ya que la disposición de los elementos obliga a que las fuerzas interactuantes se sinteticen en la compresión de la estructura.
Albañilería armada Se conoce con este nombre a aquella albañilería en la que se utiliza acero como refuerzo en los muros que se construyen.
Principalmente estos refuerzos consisten en
tensores (como refuerzos verticales) y
escalerillas (como refuerzos horizontales), refuerzos que van empotrados en los cimientos o en los pilares de la construcción, respectivamente.
Suele preferirse la utilización de ladrillos mecanizados, cuyo diseño estructural facilita la inserción de los tensores para darle mayor flexibilidad a la estructura.
Albañilería reforzada Albañilería reforzada con
confinamientos, que son conjunto de elementos de refuerzo horizontales y verticales, cuyas función es la de proveer ductibilidad a un muro portante. Un muro confinado es el que está enmarcado por elementos de refuerzo en sus cuatro lados, en el caso de la albañilería reforzada estos elementos están compuestos por pilares y vigas de hormigon armado.