La arcilla está constituida por agregados de silicatos de
aluminio hidratados, procedentes de la descomposición de minerales de aluminio. Presenta diversas coloraciones según las impurezas que contiene, siendo blanca cuando es pura. Surge de la descomposición de rocas que contienen
feldespato, originada en un proceso natural que dura decenas de miles de años.
Físicamente se considera un coloide, de partículas extremadamente pequeñas y superficie lisa. El diámetro de las partículas de la arcilla es inferior a 0,002 mm. En la fracción textural arcilla puede haber partículas no minerales, los fitolitos. Químicamente es un
silicato hidratado de alúmina, cuya fórmula es:
Al2O3 · 2SiO2 · H2O.

Se caracteriza por adquirir
plasticidad al ser mezclada con agua, y también
sonoridad y
dureza al calentarla por encima de 800 °C. La arcilla endurecida mediante la acción del fuego fue la primera cerámica elaborada por el hombre, y aún es uno de los materiales más baratos y de uso más amplio.
Ladrillos, utensilios de cocina, objetos de arte e incluso instrumentos musicales como la ocarina son elaborados con arcilla.
También se la utiliza en muchos procesos industriales, tales como en la elaboración de papel,
producción de cemento y procesos químicos.