El vidrio celular, llamado también en ocasiones
vidrio expandido, es un material de construcción de aparición relativamente reciente, creado a partir de
polvo de vidrio cocido. Se utiliza fundamentalmente como
aislante térmico o como protección contra el fuego, y también en
falsos techos de lugares muy húmedos o con necesidad de mantener buenas condiciones de
asepsia.El material se obtiene tras fusionar polvo vítreo, normalmente proveniente del reciclaje de vidrio blanco. Mediante procesos termoquímicos, el polvo de vidrio se esponja, creando burbujas en vacío parcial, por lo que se obtiene un material de muy baja conductividad térmica (en torno a 0,048 W/m ºC).
La pasta resultante tras el proceso de cocido se corta en piezas comerciales cuyas dimensiones, dependiendo de su uso, oscilan entre los 30-50 cm de anchura por 50-100 cm de longitud, con grosores de pieza de 1,3 a 4 cm.
El material es similar en aspecto y peso a la piedra pómez volcánica, pero con una textura más porosa.
Las placas de vidrio celular
son rígidas y muy ligeras: la densidad usual para placas de aislamiento térmico es de 157-170 kg/m
3, mientras que el utilizado como falso techo, más resistente, presenta una densidad de 450 kg/m
3. Debido a que las burbujas o células que encierra el material no están comunicadas entre sí, el material es impermeable al agua y al vapor de agua, y es un muy buen aislante térmico. También es
incombustible y ofrece gran resistencia al fuego. Otra característica del vidrio celular es que, al ser un material compuesto exclusivamente por vidrio, es
aséptico e imputrescible; motivo por el cual se utiliza en falsos techos de laboratorios, hospitales o centros de salud.
El vidrio celular común es de color negro, aunque se puede colorear, comercializándose en una limitada gama de colores.