Por Construarea.com - 07/07/2010
España se ha visto forzada a migrar a gran velocidad desde una situación en la que había desplegado abundancia de mecanismos anticíclicos (como el fondo de inversión local, de significativa repercusión en el sector construcción) a otra en la que se le exige una contención del déficit muy rigurosa y en un plazo muy corto. El alcance de las nuevas medidas es tal que van a ralentizar irremediablemente la velocidad prevista de recuperación para la economía española, ya de por sí muy moderada.
La repercusión de los planes de recorte del gasto público sobre el sector construcción va a ser más que evidente, particularmente para la ingeniería civil, que había sido capaz de atravesar los dos primeros años de la crisis con relativo poco impacto. Empieza, pues, un segundo acto de la crisis de la construcción, desprovista a partir de ahora del único mercado que contribuía a contener su desplome: la construcción de infraestructuras. La ingeniería civil española hace frente a un panorama particularmente negativo empezando ya en el 2010 (-24%) y que sólo podría aliviarse algo en el 2011 (-11%) si finalmente se materializa el contrapunto del anunciado paquete de proyectos a financiar con mecanismos de partenariado público-privado.
Edificación residencial
En edificación residencial se ha contraído la actividad hasta cotas extremas: se estima que la producción de nueva planta en el 2010 será sólo una quinta parte de lo que fue en el 2007. Este nivel de producción, pese a su mínima envergadura, parece destinado a convertirse en el nivel estándar de los próximos años, mientras la prioridad continúe siendo vender el stock construido durante la fase expansiva del ciclo. Se han depositado bastantes expectativas en que durante 2010 se pueda aligerar mínimamente la gran bolsa de vivienda en oferta, antes de que se suprima la desgravación por vivienda. La otra gran incógnita para el 2011 es comprobar si los precios de la vivienda han tocado fondo o no. Antes de clarificar todo esto y de poder calibrar el auténtico nivel de la demanda en España, no cabe esperar cambios de signo en términos de producción, por lo que el sector continuará contrayéndose al menos durante 2010 (-15%) y 2011 (-5%).
Edificación no residencial
La ralentización de la recuperación económica afecta de forma directa a la edificación no residencial. La escasez de nuevos proyectos tramitados durante el 2009 tiene continuidad durante el 2010, de manera que a corto plazo la producción continúa en descenso (-26% en el 2010) si bien se confía que en 2011 se pueda tocar fondo simultáneamente con el resto de Europa. A partir de ahí tampoco se espera ni una recuperación contundente ni homogénea en todos los mercados: oficinas y ocio pueden ser las áreas que salgan primero de la atonía, precediendo al comercio que puede requerir algo más de tiempo para recuperarse.
Agregando todos estos componentes, el cómputo global del sector esboza un panorama a todas luces recesivo para el 2010 (-17,7%), el tercer año de caídas consecutivas y a ritmos de dos dígitos. A diferencia de la media europea, donde el sector abandona la zona negativa en el 2011, se espera que en España la contracción de la producción se prolongue, como mínimo un año más (-4,7% para el 2011) y no se descarta un segundo (-0,1% para el 2012).
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