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Por Construarea.com - 24/09/2009
Calatrava recibió el encargo de diseñar la nueva estación de Lieja en 1996, después de que Euro Liège TGV determinara que ésta no cumplía con las demandas del transporte de la alta velocidad.
Esta obra es la primera parte de un proyecto de planificación arquitectónica para crear un centro empresarial en Bélgica y ya está imponiéndose como el símbolo de la renovación de la ciudad.
Inmediatamente el arquitecto se enfrentó a la complicada tarea de reemplazar la estación existente sin interrumpir el tráfico ferroviario ni causar molestias a las 36.000 personas que la frecuentan diariamente. Empleando técnicas que se utilizan en la construcción de puentes, Calatrava fue capaz de asumir el reto al tiempo que preservó la integridad de su diseño.
La estación tiene el sello inconfundible del arquitecto valenciano
Con el objeto de construir un edificio que reflejara la importancia de la nueva estación como vínculo interurbano de alta velocidad en Europa, el arquitecto optó por mostrar, con un edificio en el que predomina la transparencia, los andenes en funcionamiento y el movimiento de pasajeros y trenes.
El resultado es una moderna construcción, en la que se han emplado 33.000 m2 de cristaleras y 11.000 toneladas de acero desde la que es posible viajar en 20 minutos a ciudades como Achen, Colonia y Bruselas mientas que llegar Frankfurt, Paris, Londres y el sur de Europa solo cuesta unas horas.
En palabras de Santiago Calatrava “mi objetivo era crear una estación del siglo XXI que no sólo uniera Lieja con el resto de Europa, sino que sirviera como símbolo de la renovación de la ciudad”. El proyecto, como un todo, crea una nueva entrada a Lieja y restablece la relación (del edificio) con la ciudad.
Ubicada en el distrito Guillemins la nueva estación ocupa una posición más central en la Euro región Mosa-Rin, y enmarca la ciudad de Lieja.
El arquitecto imaginó un edificio con un techo ondulado que protegiera de los elementos naturales, incluidos los lluviosos inviernos belgas. Según Calatrava, “imaginé un edificio sin fachadas con un techo en voladizo que ofreciera protección, en particular, frente a la siempre presente lluvia del invierno belga. Esto mantendría las vistas a través de la propia cubierta y de la estación”.
El resultado es una estructura flotante que ilustra el tema recurrente en Calatrava del movimiento. “Su forma abovedada fue el desarrollo natural de esta visión, mientras que la curva ondulada y suave de la cubierta imita las gráciles ondulaciones de la colina Cointe”.
Doble área
Calatrava concibió la estación como enlace entre dos distritos de la ciudad de Lieja, que habían sido separados por las vías del tren. La zona norte es un área urbana en decadencia que sigue el patrón típico del siglo XIX. La zona sur, en la ladera de la colina Cointe, es un área residencial menos densa y con zonas verdes.
El diseño de Calatrava une estas dos áreas con una terminal de pasajeros de 200 m, construida de forma simétrica sobre un eje noroeste - sureste. La cubierta abovedada de la terminal se alza sobre las cinco plataformas a lo largo de otros 145 m.
En la obra predominan las formas curvas
En su orientación norte, la estación dispone de tres alturas: una pasarela de acceso peatonal, el nivel de los andenes y el espacio subterráneo bautizado como “Place de la Gare” que se sitúa bajo las vías, donde una hilera de locales comerciales ayudan a reforzar la imagen urbana. Es en este emplazamiento donde se encuentra la Sala de Pasajeros en el eje principal, con la zona de taquillas a la izquierda y el bar restaurante a la derecha.
Así mismo en la parte sur de la estación, situada frente a la colina, encontramos cinco niveles: tres de aparcamiento, una zona de entrada de vehículos unida con la pasarela de acceso y una plataforma elevada para peatones.
La transparencia se consigue gracias a la monumental bóveda, construida de vidrio y acero, que propicia una sensación de interconexión entre la estación y la ciudad. Los puentes peatonales y la pasarela bajo las vías permiten una comunicación fluida entre las dos partes de la estación. El detalle arquitectónico de estos espacios de transición está especialmente cuidado.
El vidrio y el acero son los materiales predominantes
(Barbara Burg | Oliver Schuh Palladium Photodesign)
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