Reportaje de arquitectura

Hotel W Barcelona

Diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, el W Barcelona se ha convertido en el buque insignia de la compañía W Hotels Worlwide. Situado en Nova Bocana, al inicio del paseo marítimo de La Barceloneta, el edificio ondea como la vela mayor de un barco que surca las aguas del Mediterráneo.

Por Construarea.com - 15/04/2010

El hotel forma parte de un enorme proyecto de urbanización de la zona sur del puerto de Barcelona (Pinche para ver la imagen ampliada)

El skyline del puerto de Barcelona cuenta con un nuevo icono de asombrosa arquitectura y 105 metros de altura varado a la orilla del mar. Inaugurado el pasado 1 de octubre, el edificio –diseñado por Ricardo Bofill y fácilmente reconocible por su forma de vela– se ha hecho ya con un nombre en el ambicioso plan de renovación urbana de la costa de la ciudad. El W Barcelona –único hotel de la urbe con acceso directo a la playa, circunstancia no exenta de polémica– echa el ancla en el Passeig de Joan de Borbó y forma parte de un enorme proyecto de reurbanización que pretende atraer tiendas de lujo, oficinas y establecimientos de ocio a la zona.

Por ahora ya ha generado un nuevo espacio urbano, una gran plaza, ubicada al lado del establecimiento, que mira completamente al mar y que lleva por nombre plaza del Mediterráneo.

Con su fachada de vidrio reflectante, lo que permite que el hotel cambie de color en función de la hora del día, el esbelto rascacielos de 26 pisos se sitúa de forma perpendicular al muelle, por eso desde prácticamente todas las habitaciones se puede disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad y del mar. Alojarse en el W Barcelona es como surcar las aguas oscilantes del mar a bordo de un maravilloso velero.

El hotel es el primero que la compañía americana W Hotels Worlwide inaugura en Europa Occidental. Ocupa una superficie de 42.812 metros cuadrados y alberga 473 habitaciones, incluyendo 67 suites, dos suites WOW y una suite Extreme WOW. W Barcelona también ofrece a sus clientes el primer Bliss Spa de España –la meca del masaje corporal y los tratamientos faciales– y un restaurante bajo la dirección del chef catalán Carles Abellán con unas vistas espectaculares de la costa barcelonesa. Dispone de una glamurosa piscina desbordante, terrazas para tomar el sol, estimulantes soláriums exteriores, cabañas totalmente equipadas en la playa y una superexclusiva cabaña con solárium y jacuzzi.

El mar, elemento omnipresente

La decoración interior del hotel se inspira en el fondo del mar, por eso el mobiliario bajo, la paleta de colores, los pufs, mesitas transparentes, lámparas y floreros parecen medusas, erizos de mar, corales... Los colores empleados recuerdan al agua, a la arena de la playa y también los cojines y vinilos de paredes quieren emular la estructura del placton. El mobiliario y los elementos decorativos tienden a ser bajos para no interrumpir las vistas a la ciudad y al Mediterráneo, que son el mayor activo del hotel.


Todo el mobiliario es bajo para no interrumpir las vistas

El color rojo de los pasillos, así como el hecho de que tanto el ascensor como los pasillos estén más oscuros que el resto es para que el impacto de las vistas sea más efectivo. Además, el rojo es un color que contrasta muy bien con el azul del cielo y el mar. En este sentido, Marta de Vilallonga, diseñadora de interiores del Taller Design Bofill, afirma que "el imponente atrio en la entrada del hotel cautiva al visitante; es como sumergirse entre dos muros de coral rojo". Para Vilallonga, éste es el espacio más sorprendente del diseño interior del edificio. "Una inspiradora cortina luminosa se desliza sobre el atrio, un espacio impregnado por la luz natural que entra por el tragaluz. Queríamos llevar el Mediterráneo al interior". Las paredes del lounge, el restaurante y el bar son de tonos claros que simulan los colores reflejados por el mar. El mobiliario juega con las formas, inspiradas en las olas del mar, con acabados redondeados que representan la erosión causada por el agua. "Los colores brillantes, las luces y los reflejos aportan una sensación de ingravidez. Queremos que los huéspedes se sientan como si estuvieran a punto de iniciar un espléndido viaje, aquí, en Barcelona", explica la diseñadora. El diseño de los espacios interiores del W Barcelona refleja las experiencias y una interacción sensual con los clientes. En opinión de Vilallonga, "son muchos los elementos con cuyo diseño nos lo pasamos muy bien. Por ejemplo, la sala con la chimenea reflejada en el agua es realmente genial. También hay un banco apoyado junto al gran ventanal, flotando literalmente en el mar".

El mayor reto, sin embargo, fue colocar la cama extra grande "emergiendo" justo en medio de la habitación, mirando directamente al mar, "un sueño muy seductor destinado al placer, donde la cama se convierte en el centro del mundo". Para acometer este proyecto, Marta de Vilallonga se inspiró en vivencias de su infancia. "Cuando era pequeña pasaba mis vacaciones en Cadaqués, un pueblecito de pescadores, cuyas casas y ventanas estaban orientadas a la bahía. Espero haberme impregnado lo suficiente como para transmitir esa sensación".

El proyecto de iluminación
El estudio lumínico del W Barcelona, realizado por bm lighting design, también ha contribuido a conseguir un resultado exitoso. Los responsables del proyecto, liderado por Birgit Walter, –que ha contado con un equipo multidisciplinar de colaboradores procedentes del mundo de la arquitectura, del lighting design, diseño industrial y gráfico– ha tenido en cuenta la identidad de la Ciudad Condal y el espacio en el que se ubica la obra para lograr una compenetración total entre ambas.


El mayor reto fue colocar la cama emergiendo justo en medio de la habitación,
mirando directamente al Mediterráneo


A nivel exterior, se ha realzado la arquitectura del hotel delimitando su perfil con una línea de leds blanco en la fachada, mientras que en el interior, se ha ensalzado la funcionalidad de cada uno de los espacios, formas y volúmenes estructurales del edificio, a través de la luz.

En la zona del welcome desk, concretamente, impresiona la gran columna de leds multicolor y de luces dinámicas en la pared del atrium rojo que, acorde con la música, juegan un papel fundamental en la bienvenida a un espacio de última generación y fascinantes avances tecnológicos. En la habitación, percibida como espacio de disfrute de los sentidos, la iluminación se presenta con cuatro escenas, día, noche, wow y baño. En estos espacios, se ha tenido en cuenta la importancia de las vistas, por eso no se encuentra ningún foco en techo en los primeros cinco metros de la habitación y las luminarias decorativas son todas con direccionalidad de suelo, asegurando la visión nocturna de la vista sin reflejos en fachada. Esta iluminación baja se implementa con caja de luz en baño creando un espacio de volumen tipo linterna.

La zona lúdica compuesta por el W bar, el restaurante Wave y el Living Room, es una de las zonas más vistosas, lugar de encuentro entre los clientes, que se encuentran rodeados por paneles de cristal iluminados con plantas artificiales regadas por focos de luz artificial tipo led RGB. Gracias a la capacidad dimerizable de estos paneles con control dmx, la intensidad de la luz que reciben los espacios se va modificando, adaptándose a las circunstancias lumínicas de cada momento del día. Todo el hotel está gestionado por un sistema de control que se adapta a las funciones lumínicas las 24 horas del día, haciendo un uso sostenible y adecuado en cada momento.

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