Firmado por el Equip Xavier Claramunt
Por Construarea.com - 06/09/2010
El jurado de los Premios Calvià de Arquitectura ha reconocido en su primera edición el trabajo realizado por la compañía barcelonesa Equip Xavier Claramunt en la ampliación realizada en el hotel Hospes Maricel.
El galardón, otorgado el pasado 31 de agosto, reconoce este proyecto hotelero “como la mejor obra de nueva planta o de reforma, ampliación o acondicionamiento de edificios existentes finalizada entre los años 2000 y 2009”.
El hotel también ha sido distinguido como “la mejor intervención arquitectónica más relevante llevada a cabo en establecimientos turísticos de Calvià”. El hotel está ubicado en la costa de Calvià, a pocos kilómetros de Palma de Mallorca.
El nuevo Maricel
El proyecto de ampliación ha consistido en la construcción de tres nuevos edificios, dos destinados a habitaciones y zonas comunes y otro a un spa, que están situados detrás del edificio original del año 1948. Con la ampliación, el hotel crece en más de 10.000 m2 más (4.900 interiores y 4.200 exteriores). Gracias a este proyecto, el hotel cuenta desde la primavera de 2009 con 24 nuevas habitaciones exclusivas, que se suman a las 25 ya existentes y un spa.
Interior de una de las habitaciones
El nuevo Hospes Maricel se une con el original a través de un gran paseo exterior que enlaza además los tres edificios y que tiene una superficie de 1.400 m2. A través de este paseo se puede acceder al spa que acoge diversos servicios como gimnasio, peluquería y vestuarios (planta sótano), piscina exterior-interior climatizada, sauna húmeda, sauna seca, duchas, (planta baja), salas de relajación y masajes, y despacho médico especializado (primera planta) y un solarium en la cubierta.
Bosque y mar
A las diferentes estrategias que se han seguido en el Hospes Maricel para reformar primero y ampliarlo ahora, Equip Xavier Claramunt ha intentado recuperar situaciones naturales originarias memorables. Si primero fue recuperar el mar, en esta ocasión se ha recuperado el bosque.
El hotel Maricel se construyó en 1948, dentro de la primera serie de hoteles especialmente dirigidos a los turistas. A partir de su situación privilegiada, el edificio original se acercaba al mar extendiendo terrazas a la manera de grandes peldaños. Este ir bajando provocó que al edificio le crecieran los bajos y apareciesen estancias semienterradas que miran al mar, perforaciones post troglodíticas que nos remiten a las grutas y cuevas mediterráneas. Pero éste no dejaba de ser una construcción que se establecía enfrentado al mar, con su vanguardia de terrazas y cortina de arcadas.
En la primera actuación de reforma se quiso recuperar una relación más natural con el mar. La nueva distribución tamiza la luz del sol y el reflejo del mar, incitando un recorrido de intensidad creciente que aprovechando las terrazas exteriores y girando la piscina quiere recuperar la referencia dentada de la costa rocosa. Se recupera el mar para que todo el edificio se empape en él.
En el proyecto destacan los muros de piedra seca
La ampliación ha sido concebida para anexionar dos solares situados frente al edificio original, al otro lado de la calle y por tanto en una segunda línea de costa. Esta ampliación quiere reforzar la importancia del edificio original como puerta de entrada noble y establecer una forma de acceder a las nuevas áreas que recupere la referencia al bosque y sea capaz de generar un contexto alternativo al que rodea esta nueva área.
La situación quiere flirteo y se reinterpreta la conexión como un valle que se abre paso entre bancales buscando los solares a anexionar. Muros de piedra seca negocian con las tierras el espacio a ocupar. A veces se cierra el trato simplemente con taludes, otras, de la misma manera que el edificio original buscaba el mar con peldaños solarium, este valle se aterraza con bancales que nos conducen hasta perder de vista todo lo que nos rodea. Ya no estamos en un ambiente urbano, estamos entre árboles y cielo.
Se recupera el bosque que crece en un torrente inventado que nos lleva en dirección inversa al mar, un recorrido informal, un fragmento de meandro de un río de vegetación que horada las paredes allí donde gira, erosionando la tierra. A través de estas erosiones de la topografía accedemos a los nuevos edificios que se encaraman en atalayas disfrazadas de habitaciones desde donde avistar el mar. Siguiendo la dinámica de los muros de piedra seca, que forman los bancales y levantan las nuevas construcciones, recreamos un bosque de pinos y volvemos a ver el mar que nos daba la bienvenida en el edificio original.
Palabras clave: arquitectura , equip xavier claramunt , hotel hospes maricel , premio calvi 19a de arquitectura
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