Curso de la Summer University CEU
Por Construarea.com - 12/07/2010
La accesibilidad universal, ni se puede restringir al ámbito de determinados espacios o edificios ni atañe sólo a un sector muy definido de la población.
Es un concepto que “afecta a todos los entornos”, recordó la jefa del Departamento de Accesibilidad Universal de la Fundación Once, Josefa Álvarez, en la inauguración del curso ‘Los edificios y los espacios públicos: su accesibilidad’, enmarcado dentro de las actividades de la Summer University CEU.
La accesibilidad universal es “la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos e instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”. Sentada la definición, y recalcada por Josefa Álvarez, la amplitud de la misma invoca a manejar el concepto de “arquitectura para todos”.
En él se detuvo el arquitecto de la dirección de Accesibilidad Universal de la Fundación Once, José Luis Borau, que abogó por un ideal de arquitectura basado en un “diseño para todos”. En él, claro está, y de forma coherente y natural, se incluirían las personas con alguna disminución, pero va más allá. “No se trata de actuaciones para minusválidos, son para todos”, matizó.
En definitiva, no se trataría más que de hacer buena arquitectura, como ya hicieron en su día, y seguramente sin tener en mente a los discapacitados, Le Corbusier, Lloyd Wright o Mies van der Rohe, ejemplos que citó el ponente. “La buena arquitectura tiene en cuenta a todas las personas. El buen diseño capacita, y el malo incapacita”.
Deficiencia y discapacidad
En esta línea, Borau quiso dejar clara la distinción entre deficiencia y discapacidad. Ésta última es fruto de la “interacción del hombre con el entorno”. De modo que una persona, con la misma minusvalía, seguramente estará “más discapacitado en Burundi que en España”. Es decir, no es la persona la que lleva consigo la incapacidad, sino que es su relación con un espacio mal acondicionado la que la incapacita.
Son distinciones que, poco a poco, como señaló Borau, se van asentando, tanto en la mentalidad como en la legislación. En este sentido, destacó el viraje conceptual que supuso la entrada en vigor de la Ley 51/2003.
Sobre el marco normativo también se pronunció el ponente. Especial relevancia, a su parecer, tiene la entrada en vigor, desde comienzos del presente año, del nuevo código técnico sobre accesibilidad. Éste viene a dotar al ordenamiento de cierta “unificación”. Además, según Borau supondrá un acicate para las empresas productoras de materiales, que habrán de adaptar sus productos a los requisitos del código. Esto, que proporciona “una oportunidad de negocio”, también puede ser la ocasión de que “haya un cambio”.
Palabras clave: arquitectura , accesibilidad , summer university ceu
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